Cuando un empleado es eficiente, honesto, trabajador, puntual, y de paso, muestra hacia el cliente una actitud servicial, amable y considerada, pudieran estar allí jugando varios factores.

Primero, puede que se deba principalmente a su personalidad, pues no podemos negar que existen ciertas personas tocadas por el ángel de la simpatía.

Sin embargo, muchas veces ocurre que, siendo personas comunes y corrientes, con un trato neutro y objetivo, gozan de una buena relación personal y laboral con sus líderes. Por tanto, ese hecho se verá reflejado en el trato de este segundo grupo hacia los clientes.

No obstante, cabe una tercera posibilidad, pues está ese grupo de personas que, ni personalidad agradable, ni teniendo el mejor trato con sus jefes son accesibles. Simplemente la antipatía es su carta de presentación, y de ellas no se obtiene nada. Aunque, de todas maneras, es un porcentaje muy reducido.

Ahora bien, apartando la simpatía o el carácter atorrante innatos de algunos empleados, nos vamos a centrar en la segunda opción: ¿Influye la relación “Empresarios – empleados” en la relación “empleados – clientes”?

¡Sí! Definitivamente sí, sin lugar a dudas.

Y aquí también se ponen de manifiesto muchas variantes. Y es ahí donde el dueño de empresa debe sentarse a hacer un balance y analizar varias situaciones:

La parte monetaria

Independientemente del sueldo establecido por el gobierno de cada país, coloca en la balanza estos dos factores: magnitud del trabajo realizado por el empleado, y la eficiencia del mismo. No estás obligado a pagar de más para mantenerlo contento, pero tampoco pagues menos del valor de su trabajo.

Muchas empresas, incluso, llegan a acuerdos con sus empleados y mantienen constante comunicación con ellos. Eso es un plus para ti como empresario y para tu compañía.

No olvides lo grato que resulta saber que tus empleados (trabajen contigo o ya no) vayan por la vida hablando bien de ti como empleador y de tu empresa.

El trato

Viéndolo desde otro punto. ¿Qué haces pagándole a tus empleados una gran cantidad de dinero pero el trato personal con ellos no es el mejor?

Ten en cuenta que la parte psicológica juega un papel preponderante en el desenvolvimiento de cada empleado.

Y ahí es cuando dicho trato de tu parte hacia ellos se pondrá en evidencia de parte de ellos hacia los clientes. Y recuerda, ¡es tu empresa! Por lo tanto, debes hacer todo lo que está a tu alcance para cuidar su imagen. Y la tuya también.

¡Eso con el tiempo te pasa factura!

Entonces, lo recomendable es:

-Darte tu lugar: Procura infundir respeto, pero sin necesidad de convertirte en un monstruo. Dales a tus empleados la confianza suficiente para que te manifiesten asuntos con los que no están de acuerdo o cualquier otra inquietud que presenten. Eso sí, como dice el viejo y sabio refrán: Sin dejarte “montar la pata”.

-Comunícate: Pregúntales constantemente: ¿Qué necesitan? ¿Cómo se sienten en sus áreas de trabajo?

-Premia o reprende: Hazles saber y entender que en todo buen comportamiento y ejecución eficiente de sus labores, cabe la posibilidad de alguna gratificación, premio, bono, etc. Pero también, actos de deshonestidad, retraso al momento de cumplir sus tareas y la desmotivación infundada, también tendrán sus consecuencias.

En conclusión, el trato que tengas con tus empleados, en todos los sentidos, tendrá como resultado una buena (o mala) relación de ellos con los clientes de tu marca.

Toma en cuenta estos consejos y trata de mantener un ambiente laboral armónico, agradable y en el que todos estén contentos y/o conformes con lo que reciben de ti.