Gracias al confinamiento por coronavirus durante todos estos meses, muchas empresas han mantenido sus actividades paralizadas, y peor aún, una parte importante de ellas se ha visto obligada a cerrar sus puertas, pues el golpe económico a escala mundial viene pasando factura prácticamente desde el día uno.

Recuerden que, para una compañía, un día de cierre es sinónimo de múltiples pérdidas.

¿Pueden imaginarse lo que significa poco más de tres meses de cierre?

¡He ahí el problema!

Sin embargo, existe un grupo que, por fortuna y gracias a su rubro, ha estado en constante funcionamiento. Obviamente, tomando las medidas adecuadas de higiene y protección con el fin de evitar contagio y/o propagación del virus.

Entonces es ahí donde entra en juego el dilema de los empleados de esas marcas que continúan laborando. “¿Vale la pena ir a trabajar?”, “¿Qué tanto riesgo corro?”, “¿Y si me contagio?”; y como esas, muchas interrogantes que rodean sus mentes.

¡Y créannos! Es comprensible, porque si bien hay que colocarse en los zapatos de los jefes, también hay que hacerlo en los de los empleados, quienes sólo buscan protegerse y mantenerse sanos.

Luego viene la función de los líderes ante toda esta situación.

“¿Qué puedo hacer para que mis empleados no entren en pánico?”, “¿Cómo mantener la calma y convencerlos de que deben asistir a la empresa y cumplir con sus funciones?”, y la pregunta que nos trajo hasta aquí, “¿cómo afrontar o manejar el distanciamiento social dentro de la organización?”.

Y aquí vamos…

Cuando todo regrese a la supuesta “nueva normalidad” de la que hablan distintos mandatarios del mundo y la mayoría de los medios de comunicación, los empleados que se han mantenido trabajando en confinamiento comenzarán a temer, y los de aquellas empresas que no han quebrado, pero se mantuvieron paralizadas, temerán el doble.

¿Por qué?

Porque van a salir y a encontrarse con un mundo distinto al que dejaron, pero principalmente con el miedo de un posible contagio, ya que el sólo hecho de volver a recibir masas considerables de personas dentro de la empresa, ya es motivo de sobra para que comiencen a experimentar traumas.

¡Obvio!

Nadie sabe quién está padeciendo y quién se encuentra sano.

Mayor incertidumbre, ¿cierto?

Por esa razón, y con el propósito de que todos ustedes vayan teniendo una idea de lo que deben ir haciendo en la empresa mientras nos adaptamos a esa “nueva normalidad” sugerida, les explicaremos cómo manejar el distanciamiento social dentro de ella.

1. Operar a través de turnos que permitan la menor presencia posible de empleados dentro de la empresa. No olvides que, mientras más personas convivan en un mismo espacio, mayor es el riesgo.

2. Crear protocolos de higiene mucho más estrictos con respecto a los anteriormente practicados.

3. Y en casos más delicados como en los restaurantes, por ejemplo, se debe continuar afianzando el método “para llevar”, así como también garantizar una amplia separación entre los clientes al momento de la compra. Además, mantener extremas prácticas de limpieza y desinfección de productos existentes.

Por otro lado, según información proveniente de un portal especializado en economía, Jorge Hernán Cárdenas, director de la consultora “Oportunidad Estratégica”, sugiere “diversificar la cadena de suministros y revisar los contratos de seguros para saber hasta dónde llegan las coberturas y tener claro si aplica la fuerza mayor”.

“Será necesario revisar el modelo de negocio en función de las nuevas reglas”, también recomienda.

En conclusión, antes y durante la denominada “nueva normalidad”, las empresas deberán cumplir las recomendaciones antes enumeradas. Esto, con el fin de lograr la ejecución (de) y el regreso (a) las actividades de forma satisfactoria, evitando peligros de contagio y contribuyendo al continuo desarrollo y recuperación de las actividades laborales cotidianas.