Definidas como medios digitales de intercambio que utilizan criptografía fuerte para asegurar transacciones, controlar creación de unidades adicionales y verificar transferencias de activos a través de tecnologías de registros distribuidos, las criptomonedas definitivamente llegaron para quedarse.

Y no es de unos pocos días para acá que el boom de esta moneda digital hizo que se convirtiera en una divisa alternativa; de hecho, fue en el año 2009 cuando comenzó a operar la primera criptomoneda: Bitcoin. Y hasta la fecha, han seguido apareciendo, pero con características diferentes.

Y entre ellas están: Bitcoin Chash, Dogecoin, Ripple, Lithecoin y Ethereum.

Sin embargo, cabe destacar que ha sido en los últimos años cuando esta opción ha adquirido un auge arrollador.

El control de cada una de las monedas digitales funciona mediante una base de datos descentralizada; generalmente una blockchain (cadena de bloques), la cual ejerce su función como una base (también de datos) pública para realizar transacciones financieras.

Pero, partiendo de toda esta explicación, te mostraremos cuál es la definición formal de “criptomoneda”, pues, según Jan Lansky, es un sistema que cumple con seis condiciones específicas:

1. El sistema no necesita una autoridad central. Así, su estado es mantenido a través de un consenso distribuido.
2. El sistema mantiene todas las unidades y su propietario.
3. El sistema define si se pueden crear nuevas unidades. En este caso, el sistema debe definir las circunstancias de su origen y cómo determinar el propietario de las nuevas unidades.
4. Sólo se puede asegurar la propiedad de una unidad a un usuario de manera criptográfica.
5. El sistema permite las transacciones de unidades, en las cuales se cambia el propietario de dichas unidades. Una transacción sólo puede ser efectuada si se puede probar el actual propietario de estas unidades.
6. Si se efectúan dos transacciones sobre las mismas unidades, el sistema solo ejecuta una de ellas.

Un poco de historia

Para muchos, la historia de por sí es tediosa. ¡Y es comprensible! Sin embargo, para una total comprensión del origen e inicios de las cosas, es mejor enterarse de todos esos datos que, hasta ahora, ignorábamos.

Y como les comentamos anteriormente, este negocio de las criptomonedas, no es nuevo.

Resulta que en el año 1983, el criptógrafo estadounidense David Chaum formó una idea en su mente basada en un sistema criptográfico monetario electrónico, el cual iba a llevar por nombre “eCash”.

Posteriormente, en 1995, logró implementar “DigiCash”, método que utilizaba la criptografía para convertir en anónimas las transacciones de dinero, aunque con una emisión y liquidación (pago) centralizadas.

Este sistema requería de un software para poder retirar dinero de un banco y asignar claves cifradas específicas antes de que puedan enviarse al destinatario.

Esto, por ende, fue vital para que la moneda digital no fuera rastreable por el banco emisor, el gobierno, u otros.

Luego, en el año 1998, entró en juego Wei Dai, que fue quien describió el concepto o la idea de criptomoneda por primera vez. De paso, propuso la idea de crear un nuevo tipo de dinero descentralizado que usara la criptografía como medio de control, mientras que la primera criptomoneda, como ya dijimos, fue la Bitcoin, creada en el año 2009 por el desarrollador Satoshi Nakamoto (pseudónimo).

Ahora, hablemos del minado

El minado no es otra cosa que la validación de las transacciones dentro de las redes de criptomonedas, y gracias a su esfuerzo, los mineros terminan recompensados con las mismas unidades.

Según la Internet, “esta recompensa disminuye las tarifas, creando un incentivo complementario para contribuir al poder de procesamiento de la red”.

Ahora; el ratio de generar nuevos hashes que validan cualquier transacción, se ha ido incrementando gracias al uso de máquinas especializadas como “FPGAs” y “ASICs”.

Esta carrera por máquinas baratas, pero a su vez eficientes, ha existido desde los días de la primera criptomoneda.

Cuantas más personas se han ido adentrando de lleno en el mundo de las criptomonedas, la complejidad de la generación hashes ha sido mayor a lo largo de los años, por supuesto, haciendo que los mineros se vean obligados a invertir grandes cantidades de dinero en máquinas especializadas.

Incluso, en muchas ocasiones, el valor de las unidades obtenidas no justificaba la inversión en máquinas, la refrigeración de las mismas y la energía consumida para que funcionen.

Es bastante complejo este tema…

Por último, muchos de los fondos de minería comparten su capacidad de procesamiento en la red para repartir la recompensa de manera equitativa, según la cantidad de trabajo que han contribuido por la probabilidad de hallar un bloque.

Y estamos conscientes de que este tema pueda que te genere muchas dudas, por lo cual, es factible ampliarlo en otro artículo explicando muchas más vertientes acerca de las criptomonedas.