Mucho es lo que se dice actualmente acerca del parque automotriz en Venezuela. Y lastimosamente, son más las referencias negativas que positivas.

Y es que no es fácil para un país cuya industria ensambladora está paralizada casi en su totalidad gracias a la situación económica actual, haciendo que sea prácticamente imposible para gran parte de sus habitantes, renovar ejemplares.

De hecho, otro factor importante como la escasez de repuestos, ha sido la causa de un veloz envejecimiento del que en alguna oportunidad fue el parque de autos más moderno de toda Suramérica.

Y se torna hasta lamentable, incluso, tener que estudiar estadísticas cuyos resultados nos dan un golpe en la cara, pues más de la mitad de las unidades en circulación, ya cumplió su vida útil.

Y ahí radica el principal problema… ¡Siguen circulando!

Es por esta razón, que en cualquier portal o medio de comunicación venezolano, puedes leer títulos como: “Venezuela ya se chatarrizó”, o “Parque automotriz en Venezuela va en picada”.

Cifras

Si hay algo que no miente, son los números.

Y según las más recientes estadísticas publicadas por la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa), el parque automotor nacional se ubicó, en el 2016, en 4,22 millones de unidades, cifra que ha permanecido estancada en los últimos once años evidentemente por la caída de las ventas en un 99,2% frente a los datos de 2007, año récord del mercado.

Asimismo, de acuerdo con otro estudio realizado por la Cámara, “un 54,5% (2,3 millones de unidades) son vehículos que ya cumplieron su vida útil, ya que fueron fabricados antes de 2006. Y 1,56 millones de esos vehículos, duplica la edad promedio de recambio según los estándares internacionales, pues fueron ensamblados hace más de 15 años”.

¡Difícil situación!

Además de eso, sólo 10 años antes, el porcentaje de autos con edad suficiente para salir de circulación, era de 38%, lo que quiere decir que hubo un aumento de 43% en el número de unidades que no cumplen con los estándares mínimos para garantizar la seguridad de sus ocupantes.

Por su parte, Omar Bautista, quien actualmente funge como presidente de la organización (Favenpa), aclaró que “evidentemente hay un descenso del parque automotor y de su calidad. Por suerte, en años anteriores hubo una buena cuota de renovación, la cual ha permitido mantener una flota aún en buenas condiciones”.

Sin embargo, de igual forma afirmó que “de mantenerse la paralización de la producción, obviamente el deterioro se irá incrementando”.

Ahora bien, las soluciones podrían ser muchas. Pero hasta que en Venezuela no haya una estabilidad económica, es imposible reabrir el 100% de las ensambladoras para poder llegar a ser el casi emporio que era el país en épocas anteriores.

¿Otro punto en contra?

¡En efecto!

Bautista sostiene que “no es sólo cuestión de que no entren autos nuevos al mercado, es que tampoco hay repuestos para hacer el mantenimiento. Aparte, hay que recordar que la producción de autopartes se ha visto fuertemente afectada por la falta de materia prima, tanto nacional como importada, lo que ha limitado la actividad de este sector a cerca de 10% (o incluso más) de su capacidad instalada”.

Y finaliza alegando que “la situación empeoró desde la eliminación de las subastas del Dicom, pues si bien la cantidad de dólares entregados por esta vía era una ínfima parte de lo requerido por el sector, al menos era la única vía de escape que tenía para mantener la operatividad”.

¿Podrá Venezuela ser nuevamente aquel óptimo parque automotriz de antes?